The “Spider Man” and “The Horse” (Spanish Text)

by    /  February 18, 2013  / No comments

Alain Robert

Alain Robert, nicknamed 'Spider Man,' climbs the Habana Libre hotel in Cuba. Photo: Orlando Luis Pardo Lazo.

Alain Robert, el escalador solitario francés que ha vencido a los edificios más altos del mundo (desde el Empire State hasta las Torres Petronas), pasó el lunes 4 de febrero por la capital cubana. Reparó en una joya emblemática de nuestra arquitectura: el hotel Habana Libre, que antes de la Revolución de 1959 era el recién estrenado Habana Hilton (de 27 pisos y 125 metros de altura).

  1. ¿Vale la pena enfocarse en las imágenes y palabras escapadas de la última utopía viviente en la Tierra? ¿Es la Cuba de hoy un país contemporáneo u otro idilio idiotlógico en el desierto ladinoamericano? ¿Nostalgia post-Guerra Fría con culpa o complicidad del Primer Mundo? ¿Cabe confiar que una Rewwwolución en Red removerá al régimen retrovolucionario de 1959? Aspiro a provocar más dudas que certezas. Leer o no leer: he aquí la cuestión.
  2. Orlando Luis Pardo Lazo nació en La Habana de 1971, donde aún reside y resiste. Como bloguero independiente, es escritor y fotógrafo. Su más reciente libro de ficción se llama BORING HOME (Garamond, 2009). Desde 2010 es el editor el e-zine literario y de opinión VOCES.

Al entrevistarlo, minutos antes de su subida, me confesó que de balcón en balcón él podía subir hasta el tope en menos de media hora, pero que iría despacio para satisfacer al público local, que ya se aglomeraba en las calles y azoteas aledañas, así como a la prensa nacional y foránea.

Alain Robert tiene 50 años y pesa eso mismo, pero en kilogramos. Me dijo que escalar fachadas sin protección era como un excitante ejercicio espiritual de libertad individual, y que en consecuencia era algo que él nunca podría enseñarle a nadie. Según me dijo, esa libertad quería ejercitarla, curiosamente, viniendo a Cuba contra todos los prejuicios del mundo democrático y, además, eligiendo un edificio donde en los años 60’s tuvo Fidel Castro (los cubanos lo apodaban “El Caballo”) un refugio para la política y el placer.

Ya sabemos, la fascinación ante el poder absoluto es un lugar común entre los hombres no sometidos a su despotismo. Por ejemplo, Alain Robert casi nunca pide autorización para subir ningún edificio y, gracias a la fama mundial, esto no le causa otra molestia que alguna brevísima detención para imponerle una multa. En Cuba, sin embargo, su equipo debió gestionar con antelación los permisos y, de todas maneras, la zona del Habana Libre estuvo sitiada por la policía y la Seguridad del Estado (ambos organismos del misterioso Ministerio del Interior).

La fascinación ante el poder absoluto es algo absolutamente desconcertante pero, en ciudadanos libres como Alain Robert, se trata de una indolencia absolutamente indecente.

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