Odiar el Verano / Gleyvis Coro Montanet

by    /  August 12, 2013  / No comments

—Usted echó a perder la planilla —dijo el oficial y les ofreció una hoja nueva—. Escribió “climáticas” y esta es una encuesta de meras cruces, que no admite caligrafías.

  1. Gleyvis Coro Montanet
  2. Esta joven autora es una dentista cubana. Y eso se nota en su escritura incisiva. Y en sus influencias de lectura, empezando por “Caída y decadencia de casi todo el mundo”, de Willy Cuppy, “La guerra del fin del mundo” de Mario Vargas Llosa, que ella considera como el mejor libro del mundo, y la película “El lector”, que la ayudó a comprender que nada ni nadie es malo, y que leer es una terapia.
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  1. La Escritora Habla
  2. Entrevista por Juan Ramón de la Portilla.

  3. Me seduce lo histórico, lo político, el conflicto de la masa, y las figuras aglutinantes más que las solitarias. Mis poemas o textos narrativos en primera persona responden casi siempre a un problema de grandes connotaciones sociales y no a una queja ni a una felicidad particular o aislada.

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—Es que pedimos asilo por razones climáticas —respondió el hombre.

—Las variantes son “económicas” o “políticas”. Nadie pide asilo por motivos climáticos.

—Nosotros sí —insistió el hombre—. Odiamos el calor del verano.

—No concedemos asilo por odiar el calor del verano.

—¿Por qué?

—No es una razón de peso.

—¿Y qué es una razón de peso?

—Las causas políticas y económicas comprendidas en la planilla.

El hombre se rascó la cabeza, miró a su mujer.

—Pero es una pregunta muy cerrada, si al menos tuviera líneas donde uno pudiera explicar…

—Ya le dije que es una encuesta de meras cruces —se incomodó el oficial—. Si va a echarla a perder de nuevo, mejor me la devuelve. Andamos escasos de modelos.

El hombre y la mujer se miraron con tristeza.

—Oiga —intervino el oficial—, marque cualquiera de las dos y ya está, no sea necio.

—¿Usted cree?

—Claro que lo creo —el oficial acercó la boca al agujero del vidrio. Les hizo una señal misteriosa, como pidiéndoles que también ellos se aproximaran, por su lado, al cristal de la cabina—. ¿Por qué verdadera razón están pidiendo asilo?

—Porque odiamos el calor del verano —insistió el hombre; después tomó el lápiz, miró a la mujer—. Dime tú, querida: ¿a qué se acerca más nuestro odio por el calor, a lo político o a lo económico?

—Marca lo político —sugirió ella—. Debe ser culpa del gobierno.

—Igual puede ser culpa de la economía.

—Sí, también —concedió ella.

—No —se obstinó al cabo el hombre—. Lo correcto es poner “climáticas”.

Y volvió a escribir: “climáticas”.

—Aquí tiene.

—¿¡Pero…, serán imbéciles!? —estrujó la planilla el oficial.

El hombre fue a levantar el puño, pero la mujer lo detuvo a tiempo.

—Déjalo —le dijo—. Hundido en esa cabina y con ese uniforme, debe estar más fastidiado con el calor que nosotros.



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Los hechos y/o personajes de esta historia son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

All facts and characters appearing in this work are fictitious. Any resemblance to real persons, living or dead, is purely coincidental.

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